Chadwick en la cornisa

Por: Maximiliano Alarcón G.
Nicolás Massai D.
Tras declaración del general Victtoriano
El ministro de Interior ayer salió a reafirmar que no escuchó información clave con la cual no habría podido sostener durante días la versión falsa de que hubo un enfrentamiento en la muerte de Catrillanca. El problema es que la oposición ya no le cree y comienza a unirse para exigirle la renuncia, con el mar de fondo de una posible acusación constitucional.
“Lamentablemente había una muy mala comunicación e interferencia, por lo tanto, el general Victtoriano me pudo haber dicho lo que señala, pero no fue recibido adecuadamente”. Con estas palabras el ministro del Interior, Andrés Chadwick, reafirmó su declaración judicial, en la que aseguró que no oyó al general Mauro Victtoriano cuando este le dijo -el mismo día de los hechos- que Camilo Catrillanca iba desarmado y que no hubo enfrentamientos a la hora de su homicidio.
El problema está en que son pocos los que le creen, pues son muchas las preguntas que rondan la circunstancias en las cuales un ministro a cargo de la Seguridad y el Orden del país, no se informó de algo tan grave por parte de un general de la República dispuesto a hablar, aunque fuese en días posteriores.
De partida cuesta imaginar un ministro de Interior sin otros teléfonos celulares, satelitales o equipos de radio, para comunicarse con el más alto oficial responsable en un caso potencialmente explosivo. Cuesta más hacerlo, en circunstancias en las que Victtoriano no tuvo problemas para hablar en el mismo lugar hacia Santiago con el general Christian Franzani o el abogado Cristián Inostroza, como consta en la declaración del general en terreno. Y finalmente ¿No le produjo curiosidad la renuncia de Victtoriano anunciada el 17 de noviembre y oficializada el 19, en medio del escándalo de las  cámarasGoPro?
–¿Por qué no lo llamó de nuevo para saber que Camilo Catrillanca iba efectivamente desarmado? Preguntó INTERFERENCIA en la conferencia de prensa de ayer en La Moneda.
–Porque inmediatamente después le pedí un informe por escrito al general director de Carabineros [Hermes Soto], que lo recibí el jueves a primera hora y que fue el informe que dimos a conocer, señalando que era una versión de Carabineros y que por eso nosotros estábamos pidiendo un fiscal especial.
El informe de marras fue un whatsApp intitulado “Resumen Ejecutivo”, y, según se puede reconstruir de las declaraciones judiciales del caso, fue elaborado en Collipulli, donde estaban detenidos los cuatro carabineros involucrados directamente en el homicidio y los oficiales y sus asistentes que llegaron en un vuelo directo desde el Aeródromo Tobalaba. A partir de ese momento, el único carabinero con que Chadwick se relacionará para el caso Catrillanca, es con el general Soto.
El fantasma de la acusación constitucional
Para la oposición solo hay tres vías de acción frente a lo obrado por Chadwick.
O directamente no le cree, y el paso siguiente es favorecer incluso una vía penal para establecer las responsabilidades de Chadwick en un posible complot destinado a encubrir el homicidio doloso por parte de carabineros y a ahorrarle un problema al gobierno.
O le cree, pero considera que hay una responsabilidad política por infracción a la Constitución y las leyes, al no seguir la única línea de investigación en Carabineros que lo hubiese llevado a la verdad, y que estaba ante sus narices, por lo que cabe una acusación constitucional en su contra.
O mira para el lado, y se impone la tesis de que con Chadwick se puede negociar.
Tras los nuevos antecedentes publicados este lunes por INTERFERENCIA, algunos congresistas han señalado que la opción de la acusación constitucional toma cuerpo. “Hay más agua en la piscina”, afirma un diputado socialista.
Durante la jornada de ayer, todos los partidos de la ex Nueva Mayoría (NM), salvo la DC, emitieron comunicados exigiendo la renuncia de Chadwick, mientras que el Frente Amplio se pronunciará seguramente en el mismo sentido durante el día de hoy. Si bien esto no supone una acusación constitucional, el carácter de exigencia pasa por la capacidad institucional y política de la oposición de sumar los votos necesarios para la destitución.
Aunque la oposición es mayoría en la Cámara y el Senado, y solo se necesitan mayorías simples en ambas, ha habido firmes partidarios de sostener a Chadwick en su puesto, como el senador socialista José Miguel Insulza, quien declaró a Pauta.cl el 20 de diciembre y tras los videos de Ciper que “conmigo no van a contar”.
En ese cuadro, la incógnita más grande es lo que puede pasar en la DC. Si bien la Falange no se pronunció de manera oficial en favor de exigir la destitución de Chadwick, uno de sus diputados manifestó a INTERFERENCIA que si bien no impulsarían una medida tan severa como una acusación constitucional, sí tomarían “bien en serio el mérito de la acusación, con altas posibilidades de apoyo”.
Se configura así un escenario muy distinto al que imperaba antes de que INTERFERENCIA revelara los nuevos antecedentes que están hoy haciendo noticia. De tal modo, hasta ayer la tesis de no hacer nada contra Chadwick estaba bien atrincherada. Una fuente que conoce bien la interna de la ex NM asegura que “fue el partido del orden el que ha mantenido a Chadwick estable en el cargo”, en especial cuando se trató de aguantar lo que trajo los videos de Ciper, permitiendo que la sangría llegara solo hasta el general director, Hermes Soto.
Esa postura está hoy debilitada, pero no derrotada. Según la diputada del Partido Comunista (PC), Carmen Hertz, “se configura lo necesario para iniciar una acusación constitucional, lo que faltan son voluntades políticas”.
En el análisis de Hertz pesa el hecho de que hasta ahora sólo hubo una interpelación, de la que -además- Chadwick zafó fácilmente. Tras ese episodio a pocos le quedaron ganas de ir tras el cargo de Chadwick, pues el costo de perder una acusación constitucional es muy alto.
Sin embargo, la pregunta hoy cambió y es por el costo de no hacerlo frente a un electorado que se pregunta si hay o no oposición, y que está indignada con Chadwick.
Los parlamentarios y líderes oficialistas, por su parte, han guardado un silencio sepulcral de 24 horas. 
En este artículo también participaron los periodistas de INTERFERENCIA, Camila Higueras, Catalina Mundaca, Diego Ortiz y Vicente Valdivia.

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